spot_img

Secretos de Colin Farrell: de su idolatría por Maradona y las noches de cocaína y whisky a convertirse en el último amor de Elizabeth Taylor

Era el chico malo favorito de Hollywood, siempre con una cerveza en una mano y un cigarrillo en el otro. Cuando Colin Farrell llegó a la cima estaba borracho o drogado. Con su estilo entre desarreglado y sexy conquistó a estrellas como Demi Moore, Britney Spears y Angelina Jolie y hasta tuvo un romance platónico con la icónica Elizabeth Taylor. Su primer gran amor, sin embargo, fue Marilyn Monroe: le dejaba cartas y caramelos bajo la almohada cada noche.

Es uno de los actores más enigmáticos del cine …su vida privada es un misterio. Su llegada a la pantalla grande fue por la puerta grande. El irlandés, que disfrutaba más de los pubs que de los set de rodaje, saltó a la fama con la película “Tigerland”, de Joel Schumacher, y después hizo “Minority Report” con Tom Cruise, con dirección de Steven Spielberg.

Colin explotó en Hollywood, pero con la fama llegó la fiesta que casi lo destruye. La bebida y las sustancias no eran su único vicio. Las mujeres, también. Su adicción a las drogas y el alcohol comenzaron mucho antes de convertirse en uno de los mejores actores de su generación, pero su repentino éxito empeoró todo. Hasta que llegó su caída a los infiernos y decidió ponerle fin. Quince años después, es ahora un padre devoto de dos hijos.

“Me afectó completamente la tormenta que se desató a mi alrededor. Llegué a Hollywood y me ofrecieron todo tipo de oportunidades. En un par de años hice lo que otros actores no logran en toda una vida. No puedo explicar cómo ni por qué. Los actores jóvenes me piden consejo y lo único que puedo responder es que hagan lo que les gusta y, si se vuelve muy doloroso, que busquen otra cosa. Es deprimente, pero qué les voy a decir, ¿que se aprendan el guion, practiquen acentos o usen crema hidratante?”, dijo el actor al diario El País en 2016.

Colin Farrell (Reuters)Colin Farrell (Reuters)

A pesar de su imagen de rompecorazones, es un romántico en la vida real, dice. En una entrevista con el diario británico The Independent, en 2014, el actor reconoció que todo cambió cuando dejó de preocuparse por ser un macho alfa. Algo que cargó por mucho tiempo. Su educación en Dublín estuvo marcada por su padre y su tío que jugaban al fútbol.

La profesión, dice, lo ayudó a acceder a sus sentimientos. “Mi trabajo me ha ofrecido la oportunidad de familiarizarme con mi vida emocional”. Aunque reconoce que, pese a esa coraza y rudeza, hay y hubo siempre un hombre sensible. “Crecí en una sociedad en la que mostrar tus emociones era una grave señal de debilidad. Era algo que había que dejar a las mujeres. Los hombres, como seres humanos, son emotivos. Y yo siempre lo he sido”.

Una fragilidad que afloró en su madurez. Hace un tiempo el actor que amaba el descontrol y los excesos renunció a su imagen de chico malo y descubrió la felicidad en lo simple. A los 44 años, es un hombre más tranquilo y silencioso que pasa sus días sin sobresaltos.

Noches de whisky, sexo y cocaína

Colin Farrell  (Jeffrey Mayer/WireImage)Colin Farrell (Jeffrey Mayer/WireImage)

Colin James Farrell creció en Castleknock, Irlanda. Su padre Eamon era un futbolista profesional que jugó con el equipo Shamrock Rovers. Con Diego Maradona como ídolo, pronto se dio cuenta que el fútbol no era lo suyo. “No era lo bastante bueno, así que lo dejé”. Su verdadera pasión era la interpretación. Su mejor amiga y asistente personal es su hermana Claudine, con quien estudió actuación en Dublín ante de marcharse a Londres en busca de sus primeras oportunidades. Su ascenso a la fama, desde que Kevin Spacey le descubriera en una obra de teatro, creció en paralelo a su adicción a las drogas y el alcohol.

Farrell irrumpió en Hollywood a los 22 años y con una experiencia mínima en el teatro y la televisión de su país. Casi no tuvo que pasar por las traumáticas experiencias de las audiciones. Desembarcó en Los Ángeles y los directores se peleaban por él. Tenía todo. El chico bohemio con aspecto descuidado se convirtió de la noche a la mañana en una estrella, un galán. Y, como era de esperar, las cosas se salieron de control a la misma velocidad.

Era tan idiota y drogadicto que no tenía muchos amigos”, dijo. “Simplemente salía con quien estaba por ahí en ese momento”. Bebió y se drogó como si no hubiera un mañana y salió con modelos, chicas Playboy y famosas como Britney Spears o Lindsay Lohan. Una gran cantidad de mujeres quisieron conocer de cerca a este hombre tan peligroso como fascinante.

“Durante años pude permitirme ciertas cosas. Tuve una alta tolerancia a varias drogas”, reconocía el protagonista de “Total Recall”. Cuando sus amigos se iban del pub, él se quedaba solo bebiendo y tomando “cualquier polvo” que encontraba hasta la madrugada.

Pero los problemas siguieron.

Luego sufrió la traición de la conejita de Playboy Nicole Narain que quiso ganar plata vendiendo un video sexual que habían grabado durante su breve romance. Productores de la industria porno le ofrecieron millones al actor para comercializarlo pero no aceptó porque “no quiero que mi madre vaya a un hotel, diga ‘oh hay una película de mi hijo que no vi’ y ¡sorpresa!”. Farrell logró pararlo, pero la grabación ya se había “filtrado” en internet.

En 2005, tras el fracaso de “Alexander” y “Miami Vice”, el actor ingresó en una clínica de desintoxicación y decidió cambiar. Era eso o -según confesó- encerrarse en un piso de Nueva York con miles de dólares en heroína. Se recuperó y desapareció por un tiempo.

Colin Farrell con Britney Spears (The Grosby Group)Colin Farrell con Britney Spears (The Grosby Group)

Colin admitió que la pasión se esfumó durante un tiempo y atravesó una etapa oscura. Incluso llegó a pensar en abandonar su carrera. Y reconoció que las malas críticas fueron devastadoras para él. No obstante, hoy tiene una mirada más amable consigo mismo y su trabajo: “Si hago una película para entretener a la gente y el público se gasta su dinero en ir a verla, pero la odia, me siento fatal. Quiero ir y disculparme en persona. La calidad de una película no depende solo de mi trabajo. He aprendido a dar lo mejor de mí y seguir adelante”.

En 2016, el actor admitía que está atento para no volver a caer en sus adicciones. Por ello, en 2018 volvió a ingresar en un centro de rehabilitación para evitar una recaída. Está dispuesto a no volver a rozar el abismo. “Tuve que descubrir quién era día tras día. La culpa ha sido sólo mía. Hay que llenar los huecos con otra cosa. Mi vida actual es muy plena”.

Redescubrió que le gustaba su profesión y que era una buena manera de ganarse la vida. Jura que cambió. Se convirtió en un hombre maduro al que no le gusta estar lejos de casa. Hoy resume sabiamente los primeros días de su meteórica carrera: “Lo mejor de la fama es que puedes tacharla de la lista de las cosas que dan felicidad”.

Su fascinante historia de amor con la legendaria Liz Taylor

Colin Farrell desveló la “relación romántica” que mantuvo con Liz Taylor (Getty Images)Colin Farrell desveló la “relación romántica” que mantuvo con Liz Taylor (Getty Images)

Aunque no le gusta hablar de sus amores y conquistas, Colin ofreció detalles de la relación platónica que mantuvo con la legendaria Elizabeth Taylor en los últimos años de su vida.

La historia -narrada por el actor- fue así. A finales de 2009, cuando estaba en el hospital Cedars Sinai de Los Ángeles porque había sido papá de Henry, su segundo hijo, se enteró que la mítica actriz se encontraba internada por un problema de corazón. No lo dudó y le envió unas flores. Estaba convencido de que la diva no lo conocía. Pero estaba equivocado. Liz Taylor le devolvió la atención con otro ramo y una nota escrita de su puño y letra. Así empezó todo. “Ese fue el comienzo de un año y medio o dos de una relación muy especial”, confesó el intérprete en su paso por el programa de Ellen DeGeneres en 2018.

“Era una mujer espectacular. Para mí fue, al menos en mi cabeza, la última relación romántica que he tenido. Aunque nunca se consumó”, expresó el actor, quien explicó que ambos mantenían largas charlas telefónicas hasta bien entrada la madrugada.

“Hablábamos de todo. Poesía, comida, viajes… No tanto sobre cine. Para desesperación de mis amigos, nunca le pregunté por James Dean o Montgomery Clift. Ella no dormía mucho por las noches, como yo, así que a las dos de la mañana la llamaba. Me sentaba en mi jardín y charlábamos durante horas”, relató el actor irlandés que ese momento tenía 34 años.

La amaba, todavía la quiero, y fui lo suficientemente afortunado para ser su amigo durante los dos últimos años de su vida. Fue una hermosa amistad que me cayó del cielo”, indicó el actor sobre la icónica estrella de Hollywood, que se casó en siete ocasiones y falleció en marzo de 2011 en Los Ángeles a los 79 años, víctima de una insuficiencia cardíaca. “Quise ser el marido número ocho, pero nos quedamos sin tiempo”.

De chico malo a padre devoto

Colin Farrell con Amelia Warner(The Grosby Group)Colin Farrell con Amelia Warner(The Grosby Group)

El galán de Hollywood se define como un romántico, pero el amor no es lo suyo. Se casó una sola vez y no duró mucho. Fue en el año 2001 en Tahití con la compositora británica Amelia Warner (actual pareja de Jamie Dornan) y Farrell incluso se tatuó su nombre en el dedo anular. Cuatro meses después se separaron. Fruto de su relación con la modelo Kim Bordenave, nacía en septiembre del 2003 su primer hijo, James Padraig Farrell.

Su segundo hijo nació seis años más tarde, en 2009, cuando su pareja en la película “Ondine”, la actriz Alicja Bachleda, dio a luz a Henry Tadeusz. Se comentó que la pareja ya no estaba junta cuando el bebé nació y esto fue confirmado luego por el vocero del actor.

Colin Farrell con su hijo Henry (The Grosby Group)Colin Farrell con su hijo Henry (The Grosby Group)

Pero fue James quien cambiaría para siempre su vida. A los meses de nacer, el niño empezó a manifestar algunos trastornos que llevaron a sus padres a consultar a diversos médicos. No gateaba ni balbuceaba, mostraba trastornos en el sueño y una gran dificultad para mantener el equilibrio. Sin embargo, su risa era constante y cotidiana. A los siete meses descubrieron que padecía el síndrome de Angelman, una condición neurogenética poco frecuente, que afecta el habla y causa retrasos en el desarrollo y, en algunos pacientes, convulsiones.

A partir de ese momento, el actor decidió dejar sus malos hábitos y se rehabilitó: quería ser un padre muy presente en la crianza de James. Dejó Nueva York y se mudó a Los Ángeles. Colin le debe todo a su hijo. Así lo ha contado el propio actor. “Su existencia, ha sido para mí una bendición, no un peso. Gracias a él he madurado, me he convertido en una persona más profunda. ¿Y él? Es un niño que demuestra una valentía increíble. Es dinamita, es mágico. Verlo enfrentar los obstáculos es una inspiración”, se sinceró el artista en una entrevista a la revista People, en 2017, cuando recordó el día que fue testigo de cuando su hijo mayor dio sus primeros pasos pocos días antes que cumpliera cuatro años.

Por estos días tanto, Colin como la madre de James, que está a punto de cumplir 18 años, atraviesan un proceso judicial para continuar siendo los tutores legales cuando alcance la mayoría de edad. Para ello, presentaron una extensa documentación donde detallan que producto de este trastorno genético, su hijo “no puede hablar, tiene problemas con sus habilidades motoras finas y no puede cuidar solo de su propia salud y bienestar”.

Colin Farrell (Photo by Jonathan Leibson/Getty Images for Maui Film Festival)Colin Farrell (Photo by Jonathan Leibson/Getty Images for Maui Film Festival)

El actor admite que ser padre es mucho más “difícil” que la actuación. “Mis hijos son mis maestros. Me provocan miedo y autocrítica. La paternidad es lo más importante en mi vida. Es lo más difícil, lo más gratificante y lo más trascendente que jamás haré”.

En lo que respecta a la crianza, Farrell reconoce que no sabe lo que “hace la mayor parte del tiempo”, pero dice que una cosa de la que está seguro es que adora a sus dos hijos y que no quiere repetir errores. “Para ser honesto, solo espero no estar jodiéndolos demasiado. Si todos podemos joder a nuestros hijos un poco menos de lo que nos cagaron la cabeza nuestros padres, esa puede ser la puerta del éxito”.

spot_img

Debe leer

Artículos Relacionados