Todos la conocen vital y sonriente, contagiando esa alegría propia de la tierra que la vio nacer. Sin embargo, no muchos saben que detrás de esa felicidad que irradia a cada paso, Anamá Ferreira tuvo varios sinsabores en su vida casi cinematográfica.

Por eso, la ex modelo se decidió a volcar en un libro todas esas vivencias que la hicieron quien es hoy. Así fue como nació Negra Guerrera, esa maravillosa síntesis de aquellas experiencias que fueron forjando su destino.

“El libro yo lo vengo madurando desde hace un tiempo. El año pasado ya tenía como un script, un guión. Tenía la idea de un libro autobiográfico, pero que no solamente contara la historia. La idea mía era contar y que en cada capítulo pudiera haber algo que la gente también lo pudiera leer y hacerlo”, arrancó.

“Yo ya tenía el libro bastante avanzado, pero no tenía una editorial. Y justo fui a lo de Mirtha, en el programa estaba Stamateas, que estaba lanzando su libro, y estaba la gente de V & R Editores. Quedamos en que los fuera a ver, les gustó el proyecto y me lo compraron. Y pensamos hacerlo de inspiración, de autoayuda”, agregó, para luego graficar ese espíritu luchador que siempre la distinguió.

“La gente a veces dice ‘el tren pasa una sola vez’, como que vos perdés el tren y ya está. Mentira, esos para mí son los que no tienen otra ambición. Porque si el tren te pasa una sola vez en la vida estás perdido. Yo creo que el tren pasa muchas veces y vos por ahí esperás, pasa uno y no lo tomás, pero después pasa otro, lo tomás y te va bien”, subrayó.

“Vos tenés que levantarte, vestirte, ir a la estación y esperar que pase el tren para poder tomarlo. Ahora, si vos te quedás en tu casa, tirado, nunca va a llegar. Entonces, ésa es la idea”, remarcó.

Anamá Ferreira

Anamá Ferreira

“Yo pienso que las oportunidades están, está en cada uno saber elegirlas. Uno tiene que seguir siempre los sueños, yo soy una ferviente admiradora de los ideales, cuando vos soñás con algo es maravilloso, porque es como que se te abre la mente”, prosiguió sobre su filosofía de vida.

“Para las mujeres fuertes es muy difícil con los hombres, lograr tener una relación.  Yo siempre estuve buscando hombres a caballo y encontré hipocampos”, reflexionó.

“Yo conté también que tuve una pareja con la que sufrí maltrato de todo tipo, y que fue muy difícil salir. Entonces, en el final del capítulo digo ahora tú, ahora vos. La idea es estimular, por eso se llama ‘Negra guerrera’, porque es estimular la guerrera que uno tiene adentro, porque cada uno lucha”, se sinceró.

“Como yo digo en el libro, soy una mujer que vino de un pueblo perdido de Brasil y que sin medios económicos ni contactos con el ambiente de la moda cumplió sus sueños. ¿Cómo no vas a poder cumplir los tuyos si yo lo pude hacer?”, se entusiasmó.

Anamá Ferreira

Anamá Ferreira

“Muchas mujeres piensan que cuando llegan a los 50, 60 años no se pueden poner una malla. Se pueden poner todo, ¿quién dijo que vos vas a a una playa y no te podés poner una malla?, pero ésa es mi filosofía”, dijo en relación a cómo ella cree que tiene que ser la relación de las mujeres con su propio cuerpo.

“Yo fui una vez a Nueva York con dos amigas y quería ir al Studio 54, y me decían no vamos a entrar. Les dije tenemos plata, alquilemos una limusina, se visten, se arreglan espectacular, pedimos un chofer. Tres minas divinas, con una limo, quién sabe quién somos. Bajamos, el chofer abrió la puerta y decía hi, hi, hi, y estábamos adentro. Yo pienso que todo es actitud, porque el no ya lo tenés”, rememoró entre risas esta mujer para la cual los fracasos son aprendizajes y segundas oportunidades.

“Los fracasos son muy buenos para que uno salga adelante. Yo fui a hacer una comedia romántica a Mar del Plata con Arnaldo André, que venía del éxito de Amo y Señor, fuimos al Teatro Colón de Mar del Plata y no fue nadie a vernos, teníamos por noche una sola fila, fue el fracaso más grande de Arnaldo André en toda su vida”, contó.

(Grupo Mass)

(Grupo Mass)

“Yo estaba en Mar del Plata con un fracaso, con el mejor de la televisión. Entonces hice un arreglo con el hotel para hacer los desfiles, después fui a Alem, armé desfiles en la calle Alem, armé desfiles a la tarde en Punta Mogotes. Fui la única que volvió con plata, pude revertir un fracaso y lo transformé en un éxito”, recordó, en otro claro ejemplo de su actitud frente a la vida.

“La gente me dice por qué fui al Bailando. Primero porque me encantaba el Bailando, todo el mundo dice ‘ay, yo no lo miro’ pero todos saben quién baila, todo. Yo quería estar en esa pista. Es algo que no se explica. Cuando estás atrás de la puerta esperando para salir te dan ganas de vomitar, de ir al baño, te dan ganas de no salir, te agarra miedo. Pero una vez que Marcelo te nombra estás en otro mundo”, explicó su presencia en el show televisivo más importante del país.

Anamá Ferreira y Mariano Caprarola

Anamá Ferreira y Mariano Caprarola

“Yo quería llegar a toda esa juventud que está en Internet, porque yo tengo escuela de modelos y yo necesito estos chicos. Yo a partir del Bailando terminé haciendo el videoclip de Demente, con todos los chicos de Duki siguiéndome, haciendo cosas con La Faraona, todos los Youtubers me siguen”, subrayó, para luego meterse de lleno en su historia personal y familiar.

“Yo pienso que mi historia de vida puede ayudar. Tengo un hermano que falleció por una decisión equivocada, mi mamá lo lloró toda su vida y yo viví en el medio de su gran dolor, pero pude salir. Yo era terrible de chica y una vez mi vieja me dijo ‘yo tomé tres pastillas para abortar y vos estás acá’, pero qué le voy a hacer, ¿la voy a odiar?”, relató.

Anamá a los 14, con ganas de ser modelo

Anamá a los 14, con ganas de ser modelo

“Entonces yo le decía ‘mirá, yo nací para cuidarte’, y es verdad, la cuidé hasta el último minuto de vida”, agregó.

“Eso es lo que yo quise hacer con el libro, una enseñanza. Creo que las lectoras van a empatizar conmigo y van a leerlo rápido, porque es un libro muy dinámico”, se ilusionó.

“Otra cosa muy importante, no puse fotos. Todo el mundo estará esperando la foto mía de chica, porque es un libro de la vida, pero no es un libro para mirar fotos, el que quiera eso que googlee”, comentó con su habitual humor.

Desde chica, Anamá supo que quería ser modelo

Desde chica, Anamá supo que quería ser modelo

“Para mí que el libro esté en la vidriera y adentro de El Ateneo es el Oscar, ¡¡¡olvidate!!! El Ateneo es como el rock star de las librerías, sin menospreciar a nadie. Que esté ahí es como decir ‘llegué’. Me pusieron al lado del libro de Michelle Obama, y les dije ‘sacá a la negra esa, poné a la negra de acá’ (risas). Hay que tener humor”, comentó sobre lo que siente al ver su biografía exhibida en una de las librerías más importantes del país.

“Yo le pongo humor a todo, algunos decían ‘yo no la quiero a Anamá porque es negra’. Y bueno, qué sé yo, seguiré desnuda en invierno, no puedo desfilar, no puedo vestirme, voy a salir en pelotas. Hay que tener humor, reirte de vos mismo”, se definió divertida, para luego meterse en un capítulo que la tuvo en boca de todos en los últimos tiempos: su enfrentamiento con Andy Kusnetzoff.

“Yo cuando hablé del tema de Andy, me encontré con él, tomé un café y solucionamos nuestros problemas. Y está en el libro, porque para mí el abrazo fue sanador”, definió.

“Si vos peleás no te lleva a nada, la pelea, la discusión, no lleva a nada, es mucho más fácil pelear y putear, que sentarte y hablar. Cuando vos te sentás a hablar cara a cara, que mirás a los ojos, bueno, ahí te quiero ver”, agregó al respecto.

“Ahora todos hablan, saltó todo, entonces yo no estaba tan equivocada con mi planteo, pero Andy cambió. Yo si tengo un problema con vos te llamo y te digo ‘mirá, ¿podemos tomar un café?’ Si no quieren tomar un café bueno, no puedo hacer nada, pero el intento lo hago”, comentó, para luego referirse a lo que le costó escribir su propia historia.

“Fue difícil escribirlo. Me costó mucho el tema del maltrato, contar lo de mi hermano, porque lo de mi hermano a mí me costó mucho. Yo no pude llorar su muerte, yo recién lo pude llorar hace tres años, cuando fui a ver la obra de teatro ‘Casi normales’, y cuando empezó la obra dije ‘guau, esa obra es mi vida'”, se sinceró.

“Me cayó la ficha de que yo viví eso, porque cuando vi al chico joven que la madre le hablaba decía ese chico está muerto. Y después que lo mandé, lo pasaron en limpio y me lo mandaron, pasé un fin de semana muy triste. Y ahora cuando me dieron el libro volví a leer todo y la verdad que me angustia que yo haya vivido todo eso, el maltrato, el bullying”.

“El bullying, yo tengo mucho respeto a todos los chicos, toda la gente que sufre, porque es algo muy silencioso y es con vos nada más, no es que lo podés compartir”.

“Yo fui a hablar a la comisaría de Salguero y me decían ‘bueno Anamá, se va a arreglar la cosa, no va a pasar nada’, pero yo no podía entrar a mi casa. Cuando él dijo ‘te tiro ácido’ ahí dije bueno, listo, es el límite”, recordó sobre la violencia de género que le tocó sufrir en carne propia.

(Marisa Koifman)

(Marisa Koifman)

“Cuando Monzón mató a la mujer dije ‘yo puedo ser la próxima’, ahí me hizo un click mortal. Mi ex marido Alejandro llamó a un juez, fuimos, el tipo se asustó y se cortó el tema. Por eso me dan mucha pena las mujeres que sufren esto, es muy difícil denunciar, hay mucho miedo, o tienen vergüenza”, contó sobre la cruda situación que le tocó vivir con su primer marido.

“No me gusta el tema del movimiento feminista. A mí me gusta que la mujer sea femenina y todo eso, que luche por sus derechos, pero está tan marcado que no me parece tan violento. Yo pienso que pueden luchar de distintas formas sin llegar al extremo”, explicó en relación al avance de la mujer en los últimos tiempos.

“Yo no estoy en contra de los hombres, que los hombres sepan entender nuestro funcionamiento, que no me tenga que venir a oprimir ningún hombre para estar conmigo. Por qué me van a oprimir, a decir lo que yo tengo que hacer, por qué me van a decir que yo no puedo vestir una minifalda, por qué no puedo ponerme una transparencia. Tiene que acompañarte, no imponerte, yo creo en eso”, concluyó.

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