Valeria se tomó estos días en Córdoba para estar bien cerca de su novio, quien le transmite paz y buenos momentos en esta nueva etapa de su vida.

“Yo apuesto mucho al amor, soy una persona que necesita del amor. Quería empezar una nueva etapa…”. Su deseo era profundo, lo arrastraba hacía tiempo y lo concretó. Hoy, Valeria Lynch (68) transita una etapa a pura renovación, tal cual ansiaba y proyecta para el año. Claro, es consecuencia de un 2019 a puro cambio en su realidad. Primero y principal a nivel personal, porque después de trece años de matrimonio se separó de Cau Bornes y, tiempo después, logró que se vaya de la casa que compartían.

Pero eso no fue lo único, más allá de que significó un cambio importante, que le hizo caer en cuenta de que estaba ante una renovada parte de su historia. Tais, una hermosa jovencita a la que ella crió desde que tenía cinco años (hija de su exmarido y la fallecida intérprete Tamara Castro) se quedó a vivir con ella, tal cual habían hablado y planeado con todo el amor del mundo, en más de una oportunidad, si la relación entre sus padres se terminaba.

Como si fuese poco, después de mucho esperar –la dueña de una de las voces más imponentes del país lo reclamó varias veces en público–, Val se convirtió en abuela primeriza de un varoncito que la tiene loca de amor. Y, bajo el lema de que cuando llega, llega todo junto, su otro hijo varón también la deleitó con la novedad de que en los próximos meses volverá a ser abuela, esta vez de una nena, lo que completa una familia en la que la unión es ley primera.

Entre tanto, Lynch empezó a apostar por un cambio en su carrera. Cambio que le permite volver a sus orígenes en la música, al mundo del rock que tanto la apasiona y que le permitió encontrarse con su media naranja no sólo a nivel musical sino también en lo emocional y espiritual.

Si bien con Mariano Martínez (49), cantante y guitarrista de Attaque 77, se conocen desde hace años y han compartido en más de una oportunidad escenarios a lo largo y ancho del país, el gran acercamiento llegó hace tres años, cuando el morocho participó de La extraña dama del rock –albúm musical donde Lynch compartió con distintos artistas de renombre y trayectoria– y, a partir de allí, fueron fortaleciendo una amistad que creció y creció con las aventuras profesionales compartidas y los secretos encerrados entre miradas tiernas.

Bisagra amorosa. Durante el 2019 se evidenció la unión entre Lynch y Martínez, que va más allá de la pasión que ambos tienen por la música. Al tiempo en que se conoció que la relación entre la rubia y Bornes se había terminado, las versiones de que ella quería reiniciar su vida sentimental empezaron a escucharse cada vez más fuertes.

Por entonces, más allá de que ninguno de los dos protagonistas confirmaba que los unía algo muy lindo y cercano al sentimiento de amor, se especuló con que el vínculo más que profesional podía venir hacía tiempo, considerando que la vida de casada de la intérprete y Cau se había terminado hacía rato… pero Val estaba esperando que él se fuera de la casa, como correspondía. ¡Hasta que lo logró!

A la sierras… ¡con pasión! Aunque Lynch siempre fue una mujer enérgica, de sonrisa predispuesta y de palabras amorosas en público y con sus seguidores, ahora está más radiante que nunca, con su nueva pareja veinte años menor. Su rostro está iluminado, sus curvas acompañan a la perfección su presente y hasta apostó al cambio de look en el cabello, súper rejuvenecida con tonos en fucsia.

Así, entusiasmada, dispuesta a avanzar en el cambio laboral –que también acompaña su jefe de prensa, Pablo Cerutti, hacia el rock pero sin abandonar el pop, las baladas y la dirección de su escuela, de Belgrano–, que la consagraron como una figura querida y popular –en abril la esperan dos grandes show en calle Corrientes–, la dueña de Señor amante y Martínez partieron rumbo a sus primeras vacaciones juntos, en Córdoba. Vacaciones que los unieron en el placer, el sol y recorrida rutera –ella ofició de copiloto– y, también, en la companía laboral, ya que él fue parte de Cosquín Rock, uno de los festivales más importantes de la provincia.

Entre valles, mates, letras compartidas en voz alta, paradas a comer, risas empáticas y noches de amor, Valeria y Mariano ofrecen lo mejor de sí a sabiendas de que uno le está haciendo bien al otro, tal cual reflejan las imágenes que acompañan a la nota.

“El año pasado fue bastante revuelto, me pasó de todo. Me separé, tuve un nieto y me llegó la noticia de que voy a tener otro en tres meses. A todo esto sumale que lancé mi disco, Rompecabezas (apuntado al género en el que quiere desarrollarse). Hice muchas cosas en mi vida que fueron vertiginosas, adrenalina al palo. Fue un año muy productivo, diferente y lleno de sorpresas. Y encaré este 2020 de la misma manera. Estoy acostumbrada a que me pregunten por mi vida personal y, generalmente, me lo tomo con humor. Me embarazaron, separaron, casaron… En mi vida me pasó de todo”, bromeó.

“Mariano y yo lo tomamos con humor. No afirmamos ni negamos nada. Es muy gracioso porque él siempre dice: estamos todo el día haciendo lo que más nos gusta. Que cada uno interprete de eso lo que quiera. El amor es el motor de mi vida. Me impulsa, me da fuerza, me hace salir adelante en momentos de malestar, me hace volver a la luz. Sin dudas, lo vivo con muchísima pasión”. ¡Say no more!

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