El Covid – 19 no perdona. Avanza rápidamente y deja a su paso miles y miles de infectados y víctimas fatales. Y la gente, alrededor del mundo,  va tomando cada vez más conciencia de su letalidad. Y la mediática Wanda Nara (33) expresó su preocupación y, desde su mansión parisina, contó que no vive la cuarentena como mucha gente piensa.

Está confinada y aterrada desde hace un mes. Ella, que solía viajar de París (donde residen porque su marido, Mauro Icardi, se desempeña en el equipo  París Saint Germain) a Italia, donde ella se destaca en el programa Tiki taka y en el ciclo Gran Hermano Vip, versión italiana, se quedó en París junto a los suyos.

“Hace cuatro semanas que no salgo ni para sacar al perro. Lo decidí por los nenes y ellos tampoco salen. Y para darles el ejemplo a ellos también. Al perro lo saca Mauro hasta la esquina y vuelve, con un permiso que lo hicimos igual por más que sea para eso. Y así y todo hay mucha gente en la calle y esto no se para por eso. Sigue estando la persona que sale a correr. La fase dos es mucho más grave, que es no poder salir ni al supermercado. En Italia tuvimos el ejemplo”, reveló.

Cocinar también es una odisea. Es cierto que la mayor de las hermanas Nara ama cocinar (lo demostró en varias ocasiones), pero ahora se reparte la actividad con su suegro, Juan, quien está de visita y que –además- desde su cuenta de Instagram se desprende que es un excelente cocinero. El asunto es que a Wanda no le sobran los alimentos en su alacena, por eso Mauro se encarga de ir hasta una despensa que está situada en la esquina de su casa.

La rubia comentó también que como le pasó a casi todo el mundo no consiguió alcohol en gel y que fue buscando en las carteras y mochilas lo que fue comprando en los aeropuertos. Bueno… si tiene uno en cada cartera…¡debe tener una colección!

Fue el pediatra de sus hijos quien la alertó sobre lo que iba a ocurrir.  “Wanda, esto es terrible y se va a poner cada vez peor”, le dijo el profesional antes de que la epidemia se convierta en pandemia. Y ella hizo una profunda reflexión.

“Es muy triste todo. Me enojo mucho con los que no están en la casa aunque obviamente hay gente que tiene que llevar el pan a su hogar y es mucho más complicado quedarse. Pero es una situación muy peligrosa, muy riesgosa y no sé si llega la información realmente a la Argentina de lo que se está viviendo. Es muy grave y muy triste. A veces uno escucha los números y piensa que son sólo números”, expresó preocupada.

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