¿Lo esencial es invisible a los ojos? Para la pluma excelsa y magistral de Antoine de Saint Exupery, seguro. Para la vida real, en absoluto. Jésica Cirio, una de las personas consideradas “esenciales” en la actualidad (aquellos que están exceptuados al decreto de cuarentena obligatoria, en su caso por su tarea como comunicadora), jamás pasará inadvertida a la vista de nadie.

A los 35, la modelo sigue generando el mismo impacto que cuando asomó a los medios de comunicación como una atractiva bailarina, hace ya más de diez años. Consolidada como co-conductora junto a Gerardo Rozín en La peña de Morfi, el programa que la rompe todos los mediodías domingueros de Telefe y que en su última emisión, durante la entrevista al presidente Alberto Fernández, alcanzó altísimos picos de rating que superaron incluso los 17 puntos, lo que estableció una marca para el ciclo y para las mediciones de toda la temporada, Jésica aprende a ser madre de la mano de Chloé, preciosura de hija que tiene junto a Martín Insaurralde, su marido.

De todo eso, de la vida, del laburo al lado de Gerardo Rozín, de sueños y de temores por el coronavirus, da, precisamente, su punto de vista.

–Tienen una hermosa hija, Chloé… ¿Piensan darle un hermanito?, ¿es un deseo agrandar la familia o la idea tuya y de Martín es otra?
–Por ahora no está pensado. Nunca hay que decir nunca, pero no, no está en los planes de Martín ni en los míos.

–La cuarentena nos tiene un poco estresados y raros a todos. ¿Cómo sos como mamá? ¿Jugás para las rigurosas o sos de las malcriadoras?
–Soy bastante moderna y bastante relajada con la crianza de la nena. A ver, tampoco libertad absoluta. No, está claro que sus límites le pongo, porque además los necesita. Pero no soy súper enroscada, para nada.

–¿Y cómo definirías la relación de madre-hija que tienen?
–Uyyy, somos muy compinches. Ella es como mi abrojito. La llevo bastante conmigo, pero también trato de darle su espacio para no abrumarla. Antes la llevaba más. Ahora como que la fui soltando un poco. La llevo a danza una vez por semana. Me encanta estar con ella.

–Ella empezó el jardín, ¿cómo lo tomó?
–Pasa que fue un solo día. Mirá: arrancó, después se enfermó un poquito, cuando mejoró decidimos que un día no fuera y al otro día se suspendieron las clases, así que imposible hacer un balance por ahora.

–Martín es intendente de Lomás de Zamora. ¿Lo acompañás en ese rol, tenés una participación activa?
–Lo acompaño cuando él me lo pide, pero tratamos de mantenernos al margen y que cada uno desarrolle su trabajo sin interferir en el del otro. Pero sí, cuando él me pide voy y acompaño desde mi lugar de mujer, por supuesto.

–Amalia Granata, Sol Pérez y Luciana Salazar son mujeres del ambiente que decidieron volcarse a la política o anunciaron el deseo de hacerlo. ¿Te pasa lo mismo?
–¡Para nada! No tengo pensado dedicarme a la política ni nunca tuve esa intención. Y creo que eso no va a cambiar.

–¿Cómo ves el lugar que está ocupando la mujer en la actualidad?
–Me encanta el lugar que estamos ganando las mujeres. Un lugar súper importante en la sociedad, y eso es determinante para nosotras. Nos hace sentir bien y nos da mucha fuerza. Hoy las mujeres tenemos voz, una voz muy potente para todos, y eso es hermoso

–Hablemos un poco de trabajo. Ahora casi todo el mundo está en su casa haciendo cuarentena, pero La peña está al aire y cada vez con mejores mediciones. Incluso en uno de los últimos programas sacaron al aire al presidente Alberto Fernández. ¿Cómo vivís este momento del programa?
–Amo profundamente La peña. Logramos un lugar y un posicionamiento que hacía falta en la televisión. Hacemos que llegue la música a todo el interior, todos nos mandan mensajes y nos agradecen por escuchar la música de Santiago, o la de Tucumán, o el folklore del litoral, o de todo el país; es muy gratificante. Siento que llevamos felicidad a los hogares. Vos fijate que ya tuvimos más de 1.000 artistas, incluso internacionales, y cada casa nos abre la puerta, nos prende a las 11 de la mañana y nos permite acompañarlos en sus mediodías, en sus almuerzos, en sus tardes, en todo. Es muy lindo eso. Es un programa único que lo hacemos con mucho amor, con mucho compañerismo, con mucha responsabilidad, y eso la gente lo siente.

–Te vamos a poner en un aprieto, ¿cómo definirías a tu compañero Gerardo Rozín?
–Es un genio. Un excelente compañero, alguien a quien admiro un montón. En cada programa estoy atenta, presto atención, aprendo, trato de tomar lo mejor de él. La verdad, más cómoda no podía estar con un compañero.

–Y además de Morfi, ¿estás con otras cosas?
–¡Sí! Sigo siendo la embajadora de Zumba y viajo por todo el mundo, aunque ahora la pandemia del coronavirus frenó los viajes, por supuesto. Pero sigo dando mis clases y participando en eventos solidarios. Además, como modelo aún soy la cara de muchas marcas. La verdad que trabajo no me falta, ni acá ni afuera, porque en enero estuve haciendo muchas cosas allá.

–¿Cuántos horas diarias le dedicás a tu entrenamiento?
–Una hora y media por día aproximadamente. A veces más, si tengo un ensayo de zumba o de strong, si tomo clases de baile o algún entrenamiento extra, pero en general es eso: una hora y media exigente.

–Morfi es un programa de comidas, ¿cambiaste algún hábito alimentario desde que estás?
–Sí. No comía carnes rojas y desde que estoy en el programa me como todo, ¡mal! Eso sí. No me contagió nada las ganas de cocinar. Soy re de madera, un desastre total, no sé hacer nada. Creo que hasta los fideos le hago pasados a Chloé. Escucho, entiendo y aprendo, pero no puedo llevar las recetas a la práctica.

–¿Cómo vivís la cuarentena?
–Con muchísimo miedo. No salgo para nada. Sólo fui el domingo al programa y apenas terminamos me volví corriendo a casa. Todo esto me genera mucha incertidumbre, ansiedad, angustia; todo eso junto. Tengo la suerte de estar con Martín y Chloé, mis amores, y eso me lo hace más llevadero, pero el susto no me lo quita nadie.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí